4 programas de radio indispensables

Puede que llegue un poco tarde, pero con el Día Mundial de la Radio en el horizonte (a mis espaldas) quiero escribiros sobre cuatro programas radiofónicos que sigo y que creo que al menos una vez en la vida una persona debe escuchar. En general, esto es un llamamiento al consumo de radio. No sólo de estos cuatro programas. Los medios convencionales, sobre todo la televisión, han desvirtuado la profesión del periodista y del comunicador (con claras excepciones). En un principio lo que nos quiere transmitir la imagen es más información, complementarla. Pero al final lo que hace el elemento visual es desinformar si se usa mal. No termino de asumir la espectacularización de la actualidad y la búsqueda contínua del morbo en su relación con el periodismo. La televisión hipnotiza y te invalida de hacer otras cosas si de verdad quieres estar atento al programa de turno (o al menos yo, que soy hombre). Pero la radio huye de todo esto. “La radio es un medio puro, sin filtros” decía hace poco un periodista que nos llevó a mi y a unos amigos de visita a RNE. Es un medio mucho más cercano que la televisión o la prensa. Empezando porque no hay distancias. En televisión, los platós encorsetan la información y la sensacionalizan hasta convertirla en ficción. La actualidad y los contenidos televisivos se alejan del espectador.

La radio es simplemente el sonido. La voz es, si no el que más, uno de los rasgos que definen a una persona. Esa persona que está en el estudio frente a un micrófono y parece que se meta en tu casa (incluso con el invitado), y te cuente lo que pasa como si estuviera sentado en el sofá de tu salón. Y también lo que requiere la radio (y no tiene la televisión) es el talento de transmitir aquello que no tiene imágenes, y que no necesita de ellas. Sigue leyendo

El debate inútil

Hoy a las diez de la noche, cantidad de cadenas de televisión en nuestro país emitirán en directo la señal de la Academia de la televisión del cara a cara entre el candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, y el líder del Partido Socialista, Pedro Sánchez. Y ya está. Cara a cara. La Academia se ha limitado a organizar un debate a dos entre las dos fuerzas políticas que componen el bipartidismo en nuestro país. Está claro y todos sabemos que estos dos partidos no son los únicos que se juegan la presidencia en las elecciones generales del próximo 20 de diciembre. Este debate, organizado por una institución aparentemente neutral y profesional (aunque las retransmisiones de sus premios Iris parezcan del ‘Un, dos, tres’) debería haber tenido en cuenta todas las fuerzas políticas potenciales a conseguir representación en el Congreso. Debería de haber sido un cara a cara a cara a cara a cara a cara a cara.

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Dos anys després… parlem de nou de Canal Nou

Tranquilos. Este artículo no estará escrito en valenciano como muchos habéis creído después de haber leído el título. Así que lo entenderéis perfectamente, queridos amigos castellanoparlantes. Era simplemente por hacer la rima cutre. Lo que seguramente no entenderéis muchos de vosotros es la reivindicación que vengo a hacer de la necesidad de una televisión pública autonómica en nuestra tierra. Muchos pensaréis que es un pozo sin fondo de dinero y que para lo único que sirve es para colocar a los amigos de los altos cargos de, en nuestro caso, la Generalitat. El País Valenciano ha sido durante décadas el paraíso de los casos de corrupción, de los sobornos, la mala gestión y de la desfachatez política descarada. Pero no todos los valencianos somos así. (No, por Dios). Sigue leyendo

Mucho que aprender y desaprender de TV3: Llamamiento a la comedia política

El ambiente político en nuestro país está caldeado y más que activo a día de hoy. El surgimiento de nuevas fuerzas políticas, el año electoral que hemos vivido y que aún no hemos acabado, el asunto de Cataluña… son causantes de este ambiente que se respira, sobre todo, en los medios de comunicación. Pero hoy nos centraremos en el asunto de Cataluña. Tranquilos, no vamos a hacer un debate político / filosófico / económico / histórico / democrático sobre la conveniencia de Cataluña en independizarse o no. Hoy empezamos una serie de artículos que tendrán como tema común la televisión autonómica catalana y aquellas cosas que debemos aprender y desaprender de ella. Me siento optimista y hablaré de aquellas cosas que debemos importar de la TV3 (sin impuestos, de momento). Pero tranquilos, también les sacaremos los colores de aquí a unos días. Sigue leyendo

Y llegaron Albert y Pablo…

Desde el domingo pasado los debates de atriles, pactos, platós y cronómetro pasaron a mejor vida. Puede que el programa que dio el pistoletazo de salida a esta nueva temporada de Salvados haya marcado el inicio de una precampaña que se atisba intensa, competitiva e interesante. Los candidatos a la Moncloa por parte de Ciudadanos y Podemos, Albert Rivera (alias “naranjito”) y Pablo Iglesias (también conocido como “coleta morada”), protagonizaron un debate/charla con un café con leche (que no fue ni ‘relaxing’ ni en la Plaza Mayor), en un bar de un barrio de Barcelona de la mano de Jordi Évole como moderador. Sigue leyendo

La generación huérfana

¿Qué joven se sienta todos los días de la semana a ver la noticias en la televisión? Ninguno. ¿A conciencia? Ninguno. O al menos pocos. Otra cosa es que de rebote lo veas porque tu padre o tu tía las pone a la hora de comer. Pero que seamos jóvenes no significa que no estemos interesados en estar informados sobre aquello que pasa en nuestro país y en el mundo en el que vivimos. Puede que nuestra fuente de información más consultada y más recurrente sean las redes sociales, que nos redirigen a diferentes medios escritos en la red. Pero no es una buena forma de informarnos. En las redes sociales encontramos demasiadas veces una noticia repetida y pocas veces algo que nos pueda interesar. Somos una generación huérfana de contenidos informativos en televisión. ¿Por qué? ¿Por estar enganchados a las redes las 24 horas del día y resultar más fácil informarnos de esta manera? No. O puede que en parte sí… Pero a lo que voy es que la culpa está en la mala calidad y deficiente orientación de los informativos de este país hacia una audiencia más joven e interesada en lo que le rodea. Mala calidad en contenidos e imagen. Ambos son importantes e imprescindibles para llevara cabo un buen producto televisivo que informe a la población, en este caso, más joven. Sigue leyendo