Y llegaron Albert y Pablo…

Desde el domingo pasado los debates de atriles, pactos, platós y cronómetro pasaron a mejor vida. Puede que el programa que dio el pistoletazo de salida a esta nueva temporada de Salvados haya marcado el inicio de una precampaña que se atisba intensa, competitiva e interesante. Los candidatos a la Moncloa por parte de Ciudadanos y Podemos, Albert Rivera (alias “naranjito”) y Pablo Iglesias (también conocido como “coleta morada”), protagonizaron un debate/charla con un café con leche (que no fue ni ‘relaxing’ ni en la Plaza Mayor), en un bar de un barrio de Barcelona de la mano de Jordi Évole como moderador. Este primer programa de la temporada número doce marcó el récord histórico de ‘Salvados’ encandilando al 25,2% de share y a un total de más de 5 millones de espectadores. Es decir, una cuarta parte de la gent
e que estaba viendo la televisión en ese momento estaba pendiente de La Sexta. Este programa generó un Trending Topic en Twitter a los cinco minutos de empezar la emisión y se generaron alrededor de 200.000 tuits durante la hora y pico que duró el debate. Pero… ¿qué fue lo que consiguió que la relevancia de un encuentro entre políticos que ocupan horas y horas de entrevistas, tertulias y reportajes casi diariamente fuera tan grande?

Una de las claves fue el formato del encuentro. Simplemente por el hecho de no ser un debate. Fue una conversación, una charla, una quedada entre amigos. Pocas veces (por no decir ninguna) se ha emitido en televisión un debate en diferido, montado y editado previamente. El propio Évole indicaba que la edición del programa les podía hacer mucho daño a los candidatos. Pero no fue así. Fue un formato sin pacto alguno, donde los dos acudieron sin papeles ni boli. No habían bloques temáticos establecidos, no había un cronómetro ni discursos mirando a las cámaras. Fueron estas las que se metieron en la conversación. El posible problema de emisión en diferido, comentado anteriormente, no fue una traba. Los dos candidatos mostraron tanto en las redes sociales como en rueda de prensa su conformidad con el resultado final. Punto para Salvados. Pocas veces escucharemos a un político estar conforme con un debate montado, en diferido y sin cronómetros.

La cotidianidad es otro de los rasgos que Salvados consigue con sus montajes y realización. Esto es, la cámara (y por defecto el espectador) se mete en la conversación. El candidato no se introduce en las casas de los ciudadanos. Parece más natural y menos intrusivo. Punto para Albert y Pablo.

La localización también fue uno de los puntos clave. El bar donde se produjo el encuentro no fue seleccionado por el equipo del programa de La Sexta al azar. El bar del Tío Cuco está situado en el barrio de Nou Barris de la ciudad condal. Este barrio votó en mayoría por Ada Colau en las municipales y a Inés Arrimadas en las autonómicas. Se huyó de un plató neutral, en el que se cuidan los detalles como la decoración discreta y colorido no partidista. Siempre se ha optado por un espacio neutro y sin sentido oculto. En el caso del cara a cara de los dos candidatos se optó por un lugar con significado. Había un por qué del lugar escogido. El “plató” no pudo ser más cotidiano: una cafetería de un barrio obrero. La ciudadanía se puede introducir en el contexto cuando lo reconoce, en un plató gris y simplón esto es imposible. Punto para Salvados.

¡Sorpresa! Los políticos son humanos. O al menos tenemos la certeza de que Rivera e Iglesias lo son. El tono adquirido en el cara a cara fue amigable y de diálogo. Hubo discusión, mucha. Pero hubo entendimiento. Fue una conversación muy parecida a la que podemos tener con cualquier amigo sobre política. Este es un gran fallo de los dos grandes (o ya no tan grandes) partidos que han conformado el bipartidismo en España, al menos hasta la fecha. Aún así, el candidato a la Moncloa del Partido Socialista accedió en su momento a comer en casa de una familia ex-votante socialista (formato que también tuvo su repercusión y originalidad). Quizás esto que comentábamos antes se lo deberíamos achacar más al Partido Popular, que esconde a su candidato frente a las cámaras. Ya sabemos que Pablo Casado es persona, ha debatido mil quinientas veces en Al Rojo Vivo. Ya sabemos que Soraya Sáenz de Santamaría es humana, ha bailado en El Hormiguero. Pero ¿y Mariano Rajoy? (¿y la europea?).

Algo cambia en el panorama televisivo (y también en el político), y una vez más Évole y su equipo son los que encabezan la novedad. Algunos vimos el programa del domingo con miedo a que el formato cambiara, por el reciente cambio de productora de Salvados. Pero ni un poco. El periodismo comprometido hace falta ahora más que nunca. La política cercana hace falta ahora más que nunca, y estoy convencido de que este programa generó cantidad de votos a ambos partidos. Algo cambia…

[Publicado originalmente en Off The Record TV]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s