Mucho que aprender y desaprender de TV3: Llamamiento a la comedia política

El ambiente político en nuestro país está caldeado y más que activo a día de hoy. El surgimiento de nuevas fuerzas políticas, el año electoral que hemos vivido y que aún no hemos acabado, el asunto de Cataluña… son causantes de este ambiente que se respira, sobre todo, en los medios de comunicación. Pero hoy nos centraremos en el asunto de Cataluña. Tranquilos, no vamos a hacer un debate político / filosófico / económico / histórico / democrático sobre la conveniencia de Cataluña en independizarse o no. Hoy empezamos una serie de artículos que tendrán como tema común la televisión autonómica catalana y aquellas cosas que debemos aprender y desaprender de ella. Me siento optimista y hablaré de aquellas cosas que debemos importar de la TV3 (sin impuestos, de momento). Pero tranquilos, también les sacaremos los colores de aquí a unos días.

Es cierto que en los últimos años, la autonómica no ha salido muy bien parada por su falta de pluralidad informativa a la hora de tratar el asunto soberanista. La independencia de los medios públicos siempre ha sido y será un tema de debate. Pero si hay otros productos televisivos que tiene TV3 y que la hace líder de audiencia en Cataluña no son los informativos (que también), si no el entretenimiento. TV3 hace muy buen entretenimiento. Tan bueno que, después de que Atresmedia comprara en su momento la serie de Albert Espinosa Polseres Vermelles (Pulseras Rojas) para emitirla a nivel nacional, la empresa de Planeta ha anunciado la compra de dos nuevas ficciones catalanas: ‘Cites’ y ‘Merlí’. Dedicaremos un post de esta serie a las ficciones catalanas.

Pero si hemos venido a hablar de comedia política tenemos que hablar de Polònia. Un programa de sketches que se emite semanalmente y que dura apenas treinta minutos. En él, diferentes personajes parodian a los políticos catalanes y nacionales relacionándolos con asuntos de extrema actualidad. No sólo encontramos las imitaciones de Artur Mas, Oriol Junqueras y Ada Colau. Mariano Rajoy, Carmena, Pablo Iglesias y Rivera también han sido objeto de sus chistes. Hasta se han pasado a la Comunidad Valenciana, imitando a Mònica Oltra (vicepresidenta de la Generalitat y líder de Compromís). Es maravilloso encontrarnos con un programa de estas características en una televisión pública. El equipo de Polònia no se corta a la hora de criticar, imitar o ridiculizar a la clase política y es esencial que la propia televisión pública lo haga. Desmuestra que no tiene control político (o al menos en el entretenimiento). Desde su primera emisión, su audiencia ha rondado el 27% de share en Cataluña (que no es poco), y sus vídeos en YouTube acumulan miles y miles de visitas.

Pero en la programación de TV3 no sólo encontramos a Polònia para mofarse de la clase política. Alguna pregunta més? (APM?) también adquiere este tono irónico de parodia política y social. Se trata de un programa de zapping que se emite dos veces a la semana y posee una duración de también treinta minutos. Montajes, vídeos manipulados y meteduras de pata de políticos y periodistas rellenan la media hora de emisión. Después de casi diez años, el programa utiliza coletillas ya famosas entre sus seguidores como el“¡S’ha matao Paco!”, el “¡Ole tú, ole tú!” y el “Vamos, que la he liao’ parda”. Incluso alguna de ellas las convierte en secciones. Encontramos en laSexta su programa hermano: ‘Top Trending Tele’, producido por la misma empresa.

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Pero la visión crítica de la política que desprende Polònia no la encontramos en la televisión nacional. Ninguna cadena apuesta por un programa de imitación de políticos, en un momento crucial para la crítica política (y para desconectar del tema y reírnos un rato). Es cierto que encontramos diferentes antecedentes en la televisión a nivel nacional. Las noticias del guiñol en Canal +, y después en Cuatro, era el único programa que se encargara de parodiar e imitar a los políticos, deportistas y periodistas del momento.

En definitiva, necesitamos reírnos de nosotros mismos y de nuestros políticos, por muy afines que seamos. La autocrítica significa salud democrática. Y la televisión pública catalana ya tiene un programa que se encargue de ello. ¡Importémoslo!

[Publicado originalmente en Off The Record TV]

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